dimecres, 24 de desembre del 2025

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Paloma herida

Le dispararon a la columna.
No a un blanco.
No a una cosa.
A un ser vivo.
La paloma cayó y no volvió a levantarse.
Sus alas siguen ahí, intactas,
pero su cuerpo ya no responde.
El cielo quedó lejos por culpa de una mano que eligió herir.
Alguien salió con una gomera buscando diversión y encontró sufrimiento.
Encontró un cuerpo que tiembla,
una vida que duele, un silencio que grita.
Ella no entiende de maldad. No sabe de crueldad.
Solo sabe que algo se rompió para siempre y que ahora depende de otros para seguir adelante.
Muchos dirán que lo “más humano”es dormirla.
Pero ¿qué humanidad hay en apagar su vida? 
Para mí la eutanasia nunca fue una opción.
Porque no fue ella la que eligió esto.
Porque no se descarta una vida
solo porque incomoda ver lo que la violencia provoca.
Hoy esta paloma vive.
Vive postrada, vulnerable,marcada por el odio ajeno.
Y cada vez que la miro entiendo algo terrible y urgente:
no duele solo su cuerpo roto,
duele saber que hay personas
que todavía encuentran placer
en destruir lo que no puede defenderse.
Si esta historia no te conmueve,
si no te hace bajar la mirada o apretar el pecho, entonces el disparo no fue solo a ella.
Fue un poco más lejos.
Sumando Capacidades,discapacidad Solo Una Palabra gracias la creación del carrito 🫶🏽

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